La palabra "sostenibilidad" ya es de uso común y cada vez más frecuente en nuestra vida cotidiana.
¿Pero qué significa sostenibilidad y qué entendemos cuando hablamos de desarrollo sostenible?
La definición de sostenibilidad fue dada por la ONU en 1992, en la primera Conferencia sobre el Medio Ambiente y es la siguiente: "Condición de un modelo de desarrollo capaz de asegurar la satisfacción de las necesidades de la generación presente sin comprometer la posibilidad de las generaciones futuras de realizar las suyas."
Es un término que engloba muchos valores: el de ambiente, ecología, economía, sociedad, y se basa en el objetivo de construir un equilibrio entre el ser humano y el ecosistema para dar vida a una forma de desarrollo que proteja el medio ambiente y garantice las necesidades actuales y futuras para las generaciones venideras.
Sostenibilidad ambiental: la responsabilidad en el uso de los recursos
Los modelos de desarrollo sostenible se inspiran en el respeto a la naturaleza para limitar el impacto ambiental y apuntan a usar de manera responsable los recursos de la tierra.
De ahí el concepto de Green Economy, así definida por las Naciones Unidas: "La Green Economy es una economía que produce bienestar humano y equidad social, reduciendo al mismo tiempo los riesgos ambientales y las escaseces ecológicas [...]."
No es solo un concepto, es una realidad sobre la cual basarse y a la cual contribuir, porque cada pequeña acción nuestra tiene un impacto en el medio ambiente y en la sociedad. Incluso nuestros pequeños consumos domésticos de agua.
El agua y la sostenibilidad
Si hablamos de consumo y del uso de recursos agotables, el primer pensamiento va al agua. El llamado "Oro Azul" es uno de los recursos menos equitativamente distribuidos a nivel mundial y más ampliamente utilizado.
Uno de los sectores de mayor uso de este recurso es obviamente el sector agrícola, con un consumo de agua del 70%, contra el consumo de agua de la industria, del 20%, y de los usos domésticos (8%). Pero en un informe del Economist Intelligence Unit, se lee que buena parte del agua empleada en la agricultura se desperdicia debido a un sistema de riego poco eficiente.
¿Cómo reaccionar al desperdicio de agua?
En esta batalla contra el desperdicio de agua, nos encontramos con las cisternas flexibles! Estos contenedores innovadores tienen la posibilidad de recuperar y de almacenar el agua de lluvia, que de otro modo se desperdiciaría, para el riego de terrenos, parques y jardines.
Las cisternas, que no requieren permisos ni licencias de construcción, no necesitan mantenimiento a lo largo del tiempo y, según las dimensiones, garantizan una capacidad de hasta 500.000 litros.
Eso significa hasta 500.000 litros de agua de lluvia reutilizada y a la que se le da nueva vida!
¡Pero no solo eso! El ámbito de la construcción no es el único en el que las cisternas flexibles nos encuentran en el campo de la sostenibilidad: las cisternas de dimensiones menores pueden ser utilizadas también en el ámbito doméstico, garantizando el almacenamiento del agua de lluvia para el riego de nuestros jardines.
Una cisterna, muchos usos, un frente común para la protección del medio ambiente y un paso hacia un modo sostenible!
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