Uno de los elementos que quizás nunca se tienen en cuenta cuando se habla del sector de la ganadería son los residuos zootécnicos. En el pasado, quien poseía ganado podía considerarse afortunado porque nada se desperdiciaba, ni siquiera el estiércol, que se esparcía en los campos para hacerlos fértiles de cara a los cultivos del año siguiente. Hoy no es tan simple, pero hay reglas y normas que respetar, especialmente para el almacenamiento de purines zootécnicos. ¡Descubramos más!
¿Qué se entiende por residuos zootécnicos?
Los residuos zootécnicos son el conjunto de residuos producidos por los animales de granja, compuestos por excrementos sólidos y líquidos, pero también por posibles materiales de origen vegetal utilizados como lecho, por agua de bebida o lavado, y por restos de alimentos no utilizados. Los residuos se clasifican, generalmente, en "palpables" y "no palpables". Los primeros son sólidos, por ejemplo el estiércol, la cama seca, los lodos de depuración y el compost, y pueden ser movidos con medios como la pala mecánica para crear montones. Los segundos, en cambio, son líquidos e incluyen las excreciones fluidas, el agua de bebida y de lavado, que deben ser necesariamente acumulados y almacenados en tanques especiales.
Tradicionalmente, cuando el número de ganado era limitado, los residuos se eliminaban de manera sostenible en forma de fertilizante para el suelo agrícola, por esta razón el estiércol era un bien económico valioso que se reutilizaba dentro de la misma empresa o se vendía. Con la llegada de la ganadería intensiva, la carga de residuos producidos se ha vuelto excesiva superando la capacidad de eliminación del suelo y transformándose así en un agente contaminante en todos los aspectos. El principal efecto contaminante se debe al alto nivel de nitrógeno contenido que puede disolverse en los acuíferos o en las aguas superficiales causando el fenómeno de la eutrofización y la reducción de la cantidad de oxígeno, además del posible riesgo higiénico-sanitario si las aguas fueran destinadas a usos potables.
Por esta razón, las normativas actuales relativas a los criterios higiénicos y de seguridad prevén que en este sector para la gestión de purines zootécnicos estén presentes unos sistemas conforme a la norma para el almacenamiento y la descarga de los productos derivados de la cría de ganado.
¿Cómo se realiza el almacenamiento de purines?
El almacenamiento de purines zootécnicos debe ser siempre realizado en contenedores ubicados al exterior de los establos, dado que si fueran acumulados en el interior podrían causar numerosos problemas, entre los cuales sobre todo la dificultad de intervención para mezclar la masa e impedir la formación de una capa sólida superficial que llevaría al desarrollo de moscas e insectos en los ambientes de cría.
Se pueden, por lo tanto, distinguir varias tipologías de contenedores para el almacenamiento de purines:
- tanques subterráneos o lagunas: son realizados usualmente en concreto y revestidos de material impermeable. Permiten un llenado por gravedad más simple y rápido, gracias a conductos especiales, pero siempre necesitan una valla perimetral de protección contra caídas.
- tanques sobre el suelo o silos: son construidos en concreto o acero y recubiertos internamente con un revestimiento en PVC. En caso de imposibilidad de excavación o de proximidad a acuíferos, representan la solución ideal para la recolección de purines.
Además, es importante considerar que la normativa impone a los ganaderos dotar también de cubierta a los tanques de almacenamiento de purines zootécnicos, con el objetivo de limitar la entrada de agua de lluvia en los contenedores de recolección para evitar elevar su nivel y poderlos eliminar correctamente.
¿Existe una solución que permita superar estas dificultades de almacenamiento?
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Nuestros tanques flexibles son extremadamente resistentes a los cambios de temperatura, desde -30°C hasta +70°C, y están tratados contra los rayos UV y la proliferación de hongos, algas y bacterias. Uno de los puntos fuertes más importantes de las cisternas Eco Tank concierne a las juntas soldadas a alta frecuencia que impiden la salida de los líquidos contenidos en el interior, así como la presencia de numerosos accesorios como ventilaciones, tuberías, adaptadores y desagües que permiten conectarlas en serie, además de la válvula de seguridad del "demasiado lleno". Se trata de una solución extremadamente fácil de transportar donde sea necesario y es posible también vaciar completamente las cisternas y almacenarlas en espacios reducidos en caso de que no se utilicen.
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