Descubre cómo plegar un Tanque Flexible. Una solución rápida y cómoda para el almacenamiento de líquidos que puede ser fácilmente vaciada y movida.
Los tanques flexibles de PVC representan un valioso recurso para el almacenamiento de agua de lluvia y otros líquidos, para la conservación de residuos zootécnicos y para otros tipos de aplicaciones como, por ejemplo, las pruebas de carga estáticas para forjados y el uso en plantas de potabilización.
Una de las principales ventajas que caracteriza a los tanques flexibles es la posibilidad de plegar los mismos y guardarlos fácilmente en depósitos y almacenes ahorrando una considerable cantidad de espacio. Siendo muy flexibles, es sencillo moverlos de un lugar a otro y igual de sencillo es su modo de conservación en caso de no uso prolongado o temporal.
El hecho de que los tanques flexibles sean tan versátiles y fáciles de usar no significa que no necesiten precauciones durante la instalación y la remoción, y de intervenciones periódicas de mantenimiento dirigidas a mantener intactas sus propiedades: aquí algunos consejos para su uso.
Instalación de los tanques flexibles
Para instalar correctamente un tanque flexible, es primordial preparar el suelo sobre el cual se apoyará el depósito. Una vez realizada esta operación, se podrá proceder a la apertura y extensión del tanque, desenrollando cuidadosamente el material y disponiéndolo uniformemente sobre toda la superficie.
Después, se procederá a la inserción de las válvulas y a la conexión del filtro y del tubo de carga. Una vez preparado todo el material, se podrá comenzar con el llenado del agua de lluvia dentro del tanque flexible.
Posteriormente, el agua almacenada podrá ser útil para varios usos: desde el uso doméstico para regar el jardín, limpiar patios y parterres o lavar coches y otros medios de transporte hasta el uso industrial, donde pueden ser necesarias grandes cantidades de agua para la limpieza de suelos, espacios exteriores, vehículos, instrumentaciones y maquinarias de todo tipo.
Remoción y conservación de los tanques flexibles
El proceso de remoción de los tanques flexibles es prácticamente el inverso al de la instalación. Primero, es necesario asegurarse de haber vaciado completamente el depósito del líquido; luego, será posible desenganchar el tubo de carga y el filtro y desmontar las válvulas.
Una vez realizadas todas las operaciones, se podrá proceder con la salida del aire del tanque flexible (intervención fundamental para plegar correctamente el depósito). Después de haber plegado bien los varios lados, será conveniente atar el tanque para mantenerlo firme durante el transporte y el posicionamiento en el depósito.
Los tanques flexibles deben ser conservados en un lugar cerrado y seco: pueden ser guardados en garajes, en sótanos, en un depósito o en un almacén y tienen la gran ventaja de no ocupar mucho espacio, por lo tanto, pueden ser colocados también en espacios de dimensiones medianas.
Versatilidad y ligereza
Después de haber probado un tanque flexible, no se vuelve atrás: en comparación con los depósitos fijos, rígidos y de grandes dimensiones (y por esto difíciles de mover, guardar y reposicionar), los tanques flexibles representan una alternativa versátil y válida.
La posibilidad de poder utilizarlos en cualquier lugar y en cualquier momento que se desee hace que los depósitos flexibles sean una elección ganadora en términos de ahorro económico y de ergonomía.
Eliminación del agua de lluvia: con los tanques blandos, es más fácil.
La potabilización del agua de lluvia: aquí está cómo funciona.
Riega el huerto con agua de lluvia.
¿Puede usar el agua de lluvia para regar las plantas?
¿Cómo se puede reciclar el agua doméstica y de lluvia?